Comunicar

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Por Lauro Ramírez López, socio del Club de Ejecutivos.

Informar en tiempos de pandemia.

Viene bien una pequeña reflexión sobre esta labor tan delicada y cuestionada por algunos, que es informar a la gente lo que sucede.

Tan importante es la labor de la prensa, que en las democracias occidentales se la llama de hecho el Cuarto Poder. En algunos países, aparte de los 3 poderes tradicionales, también se considera incluso legalmente otros poderes, como el electoral o el de control o contraloría. Pero fácticamente, y no declarativamente, la prensa ejerce un poder indudable en todos lados.

Una información proveniente de un medio extranjero, en términos elogiosos hacia el Paraguay por sus resultados respecto a la pandemia, fue invertida por un medio local y puesta en sentido contrario, de la mano de un comentario hecho en el artículo original, sobre la corrupción en nuestro país. El artículo extranjero era conceptuoso positivamente en su esencia, en tanto el artículo del medio local resaltó el comentario negativo y lo puso en titular.

El enfoque de las noticias muchas veces no encaja en el sentir de la gente. Algunos medios presionan a sus profesionales para describir una realidad un tanto diferente, esto les resta objetividad y credibilidad. La palabra escrita ya no es la Biblia, como lo era para nuestros padres, y en las redes cada uno tiene su opinión. La opinión del medio escrito es una más.

Cuando otros intereses distintos a la pura y simple verdad priman en la información difundida, ni los medios ni sus periodistas pueden culpar a la gente si no les creen y no les compran periódicos. La transformación que necesitan no solamente es del papel a lo digital, sino también de los intereses y el sesgo a la objetividad. El país necesita tanto una buena prensa, en el sentido de objetiva y crítica, como alejar las tergiversaciones o la tendencia de una prensa entendida sólo como instrumento de poder. Porque al final, la única víctima es la verdad.