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El camino que tenemos que seguir...

Yan Speranza / 10/08/2020

Somos muy conscientes de que estamos viviendo una situación delicada e inédita. Esta crisis nos ha afectado de una manera rápida, amplia y profunda en la mayoría de los sectores y sobre todo, no sabemos cuándo termina. Tenemos todavía un altísimo nivel de incertidumbre. Todas cuestiones que afectan el funcionamiento de cualquier comunidad y se traducen en un impacto gigantesco y devastador en nuestra economía. 

No tenemos claridad de cómo encarar esto desde el punto de vista privado. Al sector empresarial no le queda otra más que ajustarse los cinturones al máximo tratando de evitar gastos innecesarios. Hay que a filar la punta del lápiz para tratar de pasar este momento. 

Desde el Estado teníamos una situación macroeconómica buena construida en los últimos años. Algo positivo que nos dio margen de maniobra para enfrentar la situación, pero ese margen ya se consumió en estos 5 meses quedando ahora un margen fiscal de endeudamiento súper limitado por lo que el sector público también debe ajustarse los cinturones. 

El presupuesto que está siendo elaborado en estos momentos por el Poder Ejecutivo debe ser sumamente austero. Definitivamente debe reflejar la "calidad del gasto público", como siempre decimos, y también -probablemente a más largo plazo- debe haber reformas de la administración pública. Hoy tenemos solo un proyecto presentado, el de reformas del Servicio Civil, pero debemos buscar otros como la reforma de las compras públicas, la reforma de salud, incluso la educativa. 

En este momento estamos viendo una ventana de oportunidad para impulsar una reforma de la administración pública. Claramente lo que estamos viviendo nos muestra que el Estado que tenemos no nos sirve para el proceso de recuperación que necesitamos implementar lo mas rápido posible. Hoy precisamos nuevas condiciones para recuperar ese ordenamiento macroeconómico que teníamos. Debemos avanzar hacia una reforma de la administración pública en el corto y mediano plazo y sobretodo, con un presupuesto absolutamente distinto al que normalmente tenemos, mucho más austero y claro en el tema de la calidad del gasto público. 

El impacto está y lo estamos sintiendo. 

El empleo será fuertemente afectado, algo muy complicado en todo sentido. La inversión pública en infraestructura y vivienda puede ayudar a generar condiciones positivas para que la inversión privada vuelva a fluir. El sector privado jugará un papel clave porque en definitiva es el que va hacer posible y va a sostener un proceso de recuperación, pero debe recibir señales claras de que habrá condiciones para volver a invertir. 

Seguimos teniendo grandes oportunidades, la energía, la producción de alimentos, por citar algunas. Pero es muy importante eliminar las trabas administrativas para el sector empresarial con el fin de facilitar los negocios en Paraguay y mejorar el clima de negocios. Esto puede impulsar una recuperación más acelerada, empezar a recuperar los empleos y que las cosas vuelvan a una mejor situación. 

Aun con un alto grado de incertidumbre, este es el camino que necesitamos y tenemos que seguir. 


Carta de la edición no. 116 Agosto 2020