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Urge involucrarnos para defendernos...

Jaime Egüez / 07/07/2021

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Jaime Egüez - Presidente del Club de Ejecutivos

Son momentos de inflexión en nuestras acciones del día a día. Los empresarios, directores, ejecutivos y emprendedores que trabajamos para lograr resultados y eficiencia en nuestro trabajo, enfrentamos los retos de una responsabilidad testimonial y activa. El rol que desempeñamos está identificado con producir y generar condiciones para un crecimiento sostenido de la economía, que permita, a través de un correcto marco regulatorio, aportar impuestos a un Estado que trabaje en desarrollar áreas fundamentales para el progreso del país. ¿Quién puede quejarse si nuestros impuestos mejoran la educación en Paraguay? ¿Quién dudaría poner parte de sus utilidades generadas con esfuerzo en mejorar el sistema sanitario del país? 

Mi opinión es que la mayoría de los socios del Club coincidimos en que nuestro diario empeño está dirigido a construir un país más justo y socialmente sustentable. Ponemos 100% de nuestro tiempo en ser productivos. Pero indudablemente, la modalidad única en la que todos exigimos trabajar y esforzarnos es un marco de Leyes y Reglamentos que respeten las condiciones básicas de protección a nuestros bienes y sacrificio. 

Para esto está el Poder Político, espacio que en nuestro concepto Republicano tiene un rol muy importante. Pero hemos visto tanto -en estos últimos días- como emergen peligrosamente en un año eleccionario todo tipo de planteamientos inentendibles y acuerdos de poder entre bambalinas, que nos hace dudar si tenemos o no las condiciones para estar seguros de que nuestro esfuerzo servirá para el desarrollo del país. 

Es un momento que me impele a llamar a los socios a tomar conciencia de que urge involucrarnos para defender las condiciones que nos permitan generar puestos de trabajo, impulsar inversiones y arriesgar patrimonio en proyectos, que no solo benefician a los trabajadores -incluyéndonos- sino que generan impuestos. Los que, justamente, están “impuestos” porque no puedo negarme a entregar parte de mis utilidades. Impuestos que permiten que el Estado tenga fondos para trabajar una política de gastos eficiente y útil para los ciudadanos. 

Hoy, el Poder transformador de acciones públicas está amenazado por un grupo que pretende cambiar drásticamente la visión de nuestro querido Paraguay. Y, su pretexto de una defensa social, denigra, ataca e intenta someter por el imperio de nuevas leyes a los que trabajamos para sostener el proceso de desarrollo uniforme de una sociedad moderna. 

Los malos de la película son los anarquistas, los que de forma sistemática impulsan prácticas como hemos visto en otros países de la región. Fórmulas que han demostrado generar pobreza, familias sin concepto de dignidad por el trabajo y la destrucción de sistemas de inversión por la anulación de leyes que potencien el deseo de trabajar y de construir riqueza. 

Solo puede distribuirse lo que fue creado de alguna manera. Mi pregunta contundente a los anarquistas que solo buscan beneficio personal so pretexto de un discurso “social”, es ¿qué tipo de país pretenden construir sin forma de generar ingreso? Porque, señores, una tierra invadida deja de producir. Una fábrica bloqueada por cierres, huelgas, falta de mano de obra, es una fábrica que para y no genera ingreso a ninguna contraparte, ni al Estado. 

¿A qué fiesta quieren invitarnos, políticos anarquistas? Irresponsables que nos quieren vender pesadillas en la que son los protagonistas postulados. En la República del Paraguay el sector privado formal respeta las Leyes, construye riqueza, construye un camino al desarrollo para cada paraguayo. 

Y eso lo defenderemos a como dé lugar. El Club de Ejecutivos apoya y defiende el Clima de Negocios y la Seguridad Jurídica de la República como base para el desarrollo de todos los ciudadanos del Paraguay.