Basta de subsidios

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Por Jaime Egüez, Director del Club de Ejecutivos.

Estamos en una situación histórica crítica, que reconocemos va a ser difícil transitar. Y tendremos que salir de a poco con la mayor cantidad de empresas, emprendedores y familias que puedan reacomodar sus vidas a la nueva normalidad.

Paraguay ha crecido positivamente en todos los índices los últimos 20 años, pero luego del Covid en pocos meses habrá que arrancar de vuelta el motor hacia el crecimiento, pero desde atrás. Frustrante pero real e indiscutible. El país puede reconstruirse a partir del sector formal. Este sector, compuesto por empresas, microempresarios y emprendedores, es el que genera el 80% de la economía y aporta para sostener los programas de gobierno y los salarios del sector público.

Entendamos que justamente todos los funcionarios públicos de los tres poderes del Estado cobraron en tiempo y forma sus salarios, hecho que no podemos decir del sector privado, donde muchos empleados, empresarios, emprendedores no han cobrado sus haberes y tuvieron que prestar dinero, usar sus ahorros o llorar de impotencia.

Sí, porque he visto lágrimas en muchos rostros por la decepción, por el dolor de perder propiedades que han sido rematadas para saldar cuentas. Y aun así no perdieron la llama de la esperanza, de volver a intentar porque deben luchar por sus familias. Vuelven a intentar, aunque saben que el Estado con sus impuestos continuará sacando un pedazo de su esfuerzo.  Sí, recalco impuestos, porque te imponen trabajar, luchar, generar, para que te exijan una parte que debe alcanzar para muchas cosas.

Son los empresarios que no durmieron porque no sabían qué hacer para generar ingresos para pagar salarios, y los miles de emprendedores y trabajadores independientes que perdieron todo los que reclaman que se apoye al sector formal. No debemos crear la cultura anti-trabajo. Exigir y recibir gratis algo que otro produjo no es un camino sostenible para la Republica.  

Una cosa diferente es crear una política de subsidios planificada y acotada, como ayudar a los que se han quedado sin trabajo, ayudar a las familias que tienen ingresos por debajo de la línea de pobreza, poner el poco dinero que tenemos disponible en programas sociales de alto impacto. Pero otra cosa es sacar dinero que pudiéramos usar en el Fogapy para subsidios a empleados del Estado o dejar de lado una política de construcción masiva de viviendas para dar en incentivos a informales en las fronteras. Demos oportunidad de trabajo, no subsidios.  

No se debe quitar el dinero que disponemos, creado a través de impuestos al sector formal, para dárselo en subsidios al sector informal. Planes iniciales de Pytyvo fueron exitosos  en la medida que este impulso de dinero entró de vuelta en la circulación formal de la economía, pero entendamos que no es un plan sostenible.

Basta de subsidios, usemos lo que nos resta de dinero para apoyar a los microempresarios, a los formales, porque con su impuesto se podrá ayudar a los que no tienen lo mínimo. Entendamos de una buena vez que para distribuir hay que crearlo primero. Y esto, solo el sector formal puede y sabe hacerlo.