Como si fuera ayer


Publicado en: Última Hora
Publicado el: 10-05-21
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Por Antonio Espinoza, director del Club de Ejecutivos.

“La enseñanza en nuestro país necesita, como la economía, una firme orientación racional y práctica, no en el sentido profesional sino en el sentido de las realizaciones positivas. La docencia en el Paraguay está vaciada de moldes teóricos. […] La peor de las tiranías es la que se ejerce en las mentes en gestación.”

“Un requisito es que lo que se enseña sea asimilable sin gran esfuerzo del alumno. La asimilación psíquica proporciona placer y así la buena enseñanza estimula la actividad y crea el gusto a los ejercicios mentales. […] En cuanto a directivas generales, es penoso decir que el sistema educacional que tenemos aquí implantado hace abstracción casi completa de lo que podemos llamar objetivos realistas.”

“Si no se transforma eficazmente la Universidad, en plazo no muy largo se sentirán, en forma aguda, los efectos de su falta de adecuada dirección. […] Hemos visto declinar, de año en año el nivel de los estudios y el de las pruebas de exámenes. El crédito de la Universidad depende de la calidad y no de la cantidad de los diplomados.”

Como si fuera ayer, o incluso hoy. Pero lo precedente no es de hoy, ni de ayer.

Son extractos del Mensaje al Congreso del presidente Eusebio Ayala, el 1° de abril de 1935, en las postrimerías de la Guerra del Chaco. 86 años y cuatro generaciones han transcurrido, desde este sobrio y riguroso diagnóstico de la situación de la educación en el país, realizado por el propio responsable de la conducción del gobierno.

¿Cómo puede ser que, en todo este tiempo, tan poco haya cambiado? ¿Será posible que despreciemos tanto la educación de nuestros jóvenes que, como país, no somos capaces de destinar recursos y pienso suficientes para lograr una mejora significativa?

Los responsables de la política educacional del país responderán que mucho se ha hecho, nos hablarán de las repetidas reformas del currículo, de las centenas de escuelas construidas, del vasto incremento presupuestario de los recursos asignados a la educación, pero no pasan el examen señalado por el presidente Ayala, “en el sentido de las realizaciones positivas”.

Esto queda evidenciado en los vergonzosos resultados de las pruebas comparativas regionales latinoamericanas, como Terce 2013, donde el desempeño de nuestros jóvenes de 6°grado en lectura y matemáticas es el segundo más bajo de los 14 países participantes, o las pruebas PISA 2015 para estudiantes de 15 años en la cual Paraguay se ubica último o penúltimo entre los 12 países de la región.

La responsabilidad por estos resultados no recae solo en la actual administración, ni en los gobiernos de la última década. Son la consecuencia de décadas y décadas de negligencia y abandono, y el pernicioso uso de la estructura educativa como instrumento político partidario.

La pandemia ha asestado un golpe brutal a la educación, años perdidos que serán durísimos de recuperar, pero al mismo tiempo nos ha abierto los ojos al vasto potencial de la enseñanza virtual bien aprovechada. Miles de libros y de clases en español, en todas las materias imaginables, por los mejores maestros del mundo, están disponibles sin costo en la web, que inteligentemente utilizados nos permitirían salvar las graves deficiencias de docencia e infraestructura de nuestro sistema actual.

Albert Einstein ya lo dijo: “En medio de cada crisis se encuentra una gran oportunidad”. No desperdiciemos esta crisis. Hagamos que esta horrible pesadilla sea recordada también como el momento en el cual el Paraguay inició la transformación de las oportunidades educativas para sus jóvenes.