Derecha o izquierda, ¿debemos elegir un modelo?

/ / Derecha o izquierda, ¿debemos elegir un modelo?

Por Matías Ordeix, Socio del Club de Ejecutivos

Las elecciones en Estados Unidos siguen dando mucho que hablar. Ambos candidatos podrán tener parte de razón en sus alegatos. Sin embargo, creemos que el caso está cerrado y no tendrá más que repercusiones mediáticas, con un final que todos objetivamente sabemos.

Este debate, entre republicanos y demócratas, también ha llevado a la discusión si habrá realmente un giro a la izquierda en el norte del continente. Empero, un país símbolo del capitalismo está muy lejos de poder ser catalogado, a razón de los nuevos gobernantes electos, como socialista. Me atrevería a decir que esto es una contradicción imposible. Veremos matices, sin duda alguna, cambios también, pero no se podrá revertir cuando la maquina está corriendo. ¿Fue realmente socialista el gobierno de Obama?

Las principales diferencias económicas que entendemos, en general variantes que se dan entre cada partido político, son en resumen que los republicanos (derecha) creen en el libre mercado, en la baja de los impuestos, en el gasto militar elevado y que el Estado debe estar menos presente. Por su parte,  los demócratas están en la línea casi opuesta. Estas son generalidades, y luego el liderazgo del presidente, con apoyo o no de ambas cámaras, podrá darle más o menos énfasis a cada posición.

Pero los tiempos han cambiado, las naciones también, y sus sistemas democráticos han mutado quizás a sistemas híbridos. La nueva socialdemocracia quizás no sea mala siempre que no se transforme en “populismo”. Es más, tenemos naciones socialistas que están ranqueadas siempre entre las mejores del mundo, por ejemplo, los nórdicos: Suecia, Finlandia, Noruega, etc. Son economías de libre mercado, las empresas crecen, y también la sociedad recibe del Estado de Bienestar (más presente) una excelente educación, salud gratuita de primer nivel y son países altamente seguros, etc.

Estos países ya no son simplemente “socialistas” a secas, son naciones que conjugan el liberalismo y el socialismo, sacando lo mejor de cada corriente, más conocidos como “socio-liberalismo” o “capitalismo social”. Este es un modelo exitoso, que deberíamos intentar tan siquiera en parte replicar.

Nuestro país va a crecer y desarrollarse no con unos pocos, sino incluyendo imperiosamente a toda la sociedad. El empresario será más rico si la gente vive mejor, si al pueblo le va bien. Dejemos de discutir si el camino es la derecha o la izquierda. Tratemos de elegir siempre a los mejores gobernantes, pero ojo que la cancha también la marcamos nosotros. Debemos ser más justos, más sinceros con nosotros mismos. Procuremos tan siquiera ayudar al prójimo, darle una oportunidad, motivarlo, apoyarlo para que crezca. El que menos tiene precisa un empujón, aliento, mejores oportunidades, no simplemente dádivas.

Luchemos por nuestro propio modelo de desarrollo. Aquel que permite al sector privado crecer y generar nuevas condiciones para quienes anhelan ansiosamente trabajar. Un Estado que hará lo necesario, y lo hará bien. Una sociedad más justa y próspera para todos.