El sapiens político, aprendamos

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Por Jaime Egüez, Presidente del Club de Ejecutivos.

Cuando Yuval Harari escribe su libro “Sapiens”, luego de una extensa reflexión como pensador, pone al descubierto temas esenciales que nos permiten entender y analizar qué hacemos como sociedad. La habilidad que tenemos de construir un concepto que aún no existe, visualizando y compartiendo sentimientos, ideales e intereses en un grupo, nos ha permitido avanzar como especie dominante sobre la Tierra.

Inferencia que me ha llevado a reflexionar si realmente estamos entendiendo la profundidad de la articulación de procesos manipuladores de los sapiens políticos en el Paraguay, como un grupo de 150 personas que aglutinan y van tejiendo historias, intenciones que luego quedan plasmadas en leyes que modifican substancialmente nuestros modos de relacionarnos.

Entendiendo que esta dinámica lleva a cabo la humanidad hace siglos, no tendría ninguna sorpresa a no ser que introduzca una variable adicional al contexto. ¿Qué nos ocurriría como Nación si este grupo que está articulando iniciativas que nos impactarán en el presente inmediato y en el futuro no comprendiera cabalmente la realidad de los ciudadanos y sus consecuencias¿Qué pasaría si estos sapiens políticos arman sus mitos y sus supuestos imaginarios a partir de una mirada ausente de la realidad de los sapiens ciudadanos, y solo basados en su limitada percepción o en posiciones particulares que responden a intereses que atienden acuerdos de intereses entre grupos y no a intereses ciudadanos? 

Asimilemos que el sapiens político ostenta, según nuestro modelo de orden institucional, un “poder” de crear, cambiar e incidir en escenarios que afectan a la ciudadanía en general porque es el órgano que legisla. Este orden permite que hoy exista discrecionalidad total en este grupo de 150 personas. Lo hemos visto en más de una ocasión. No es un grupo que se caracterice por responder, mediante un análisis riguroso, al bien común, sino que más propiamente orienta los intereses de acuerdo con la coyuntura del momento.

Esto es conocido como pragmatismo. No voy a dictaminar si esto es correcto o no, aunque el sapiens ciudadano sea víctima de las acciones del sapiens político, que se mueve creando supuestos y alegando representaciones de mayorías que no existen en ninguna realidad. Estamos ante una falsa ilusión de que la representatividad, delegada por las votaciones de listas sábanas, adquiera “per se” la consideración de que este grupo trabajará por el bien de la mayoría de los sapiens ciudadanos.  

Y lo más interesante es entender que existen otros grupos que comparten el mismo territorio, porque todos estamos sujetos a las leyes en Paraguay, pero por alguna razón --que aún estoy como “sapiens” investigando-- no hemos conseguido instalar un relato, una idea que supere el discurso del sapiens político. Debemos encontrar un liderazgo natural en el grupo de sapiens ciudadano que aporte una visión diferente a la existente en este grupo de poder. Nos vale nuestra sobrevivencia y la capacidad de construir una sociedad diferente.