La soledad del presidente


Publicado en: 5Días
Publicado el: 05-07-21
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Por Katy Guillen, socia del Club de Ejecutivos.

El mandatario debe dialogar y conectar con la gente para salir de su orfandad.

Los acuerdos políticos para sostener cierta estabilidad al mando del país son armas de doble filo. Siempre dejan cuentas que saldar y revanchas por cosechar.

Apenas estrenada la alianza abdo-luguista para copar la presidencia del Senado y disparadas por el informe presidencial del 1 de julio, se pueden leer con fuerza las señales de la soledad en la que se mueve el mandatario.

Opositores, presuntos aliados e incluso las figuras en torno a las que se formó la alianza ponen en picota al presidente, desnudando flaquezas y magnificando los fracasos.

Los discursos presidenciales de rendición de cuentas provocan de por sí reacciones negativas, porque siempre hay bandos: los que rechazan al mandatario de turno, independientemente a que lo haga bien o mal; los que están a favor contra viento y marea; los que, desde una posición emocional o políticamente más distante hacen una lectura tal vez más objetiva.

En un momento de emociones a flor de piel en que el dolor por la pérdida de seres queridos nos golpea a casi todos y en el cual estamos aún tratando de entender qué nos pasa y hacia dónde vamos, un discurso que hable a la gente y conecte con esas emociones podría haber sido más efectivo.

¿A quién debe hablar un presidente con este contexto país y personal? Debería entregar el informe obligado con cifras y detalles a un Parlamento donde los números serán desmenuzados por políticos y medios.

Pero lo fundamental: dialogar con la gente, conectar con sus sentimientos y dolores, hablar al corazón. Mostrarles que se están abriendo puertas, que hay esperanzas en forma de vacunas, alentar a la solidaridad a la par que se muestra él mismo solidario, convocar a la gente a vacunarse venciendo los temores. Porque finalmente un presidente debe responder a la gente y demostrar que, aunque sea al final de su periodo, está al mando del timón.