Las 5 “I”


Publicado en: Última Hora
Publicado el: 26-01-21
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Por Yan Speranza, past-president del Club de Ejecutivos.

Estamos iniciando un año en donde las expectativas de recuperación de nuestra economía son importantes. Y escuchando una interesante presentación sobre dinámicas similares en otros países y sectores, me percato que en Paraguay también la letra “I” nos puede ayudar a resumir el camino a seguir.

Inversiones: son los que van a permitir finalmente la recuperación y fundamentalmente la creación de los tan necesarios empleos. Las restricciones fiscales nos muestran con claridad los límites de la inversión pública, y necesitamos atraer y facilitar la inversión privada. Están en carpeta varios proyectos de alto impacto y esto debe ser priorizado para que efectivamente ocurran, pero además debemos revisar y revitalizar las poco desarrolladas alianzas público-privadas. Existe un enorme potencial de atracción de inversiones, pero debemos ser muy proactivos.

Incentivos: obviamente, la inversión privada analiza siempre donde están los mejores incentivos que le permita invertir. Nuestro país tiene una serie de incentivos interesantes, y que para algunos sectores resultan muy atractivos (maquila, sector energía, clima, agua y suelo para el sector agropecuario y reforestación, etc.). Pero muchas veces vemos la emergencia de tantas trabas burocráticas y una gestión muy pobre para que dichos incentivos realmente se conviertan en tales. Simplificar todo y derribar muchas absurdas trabas son unas tareas claves para mejorar el clima de negocios en nuestro país.

Innovación: en el largo plazo, lo que explica fundamentalmente el crecimiento es la productividad, y es un campo donde estamos muy atrasados realmente. Si bien no tenemos datos muy desagregados para entender mejor los problemas de productividad de cada sector, queda claro que es en el sector servicios y en las MIPYMES en donde se ven los mayores problemas. Hoy contamos con una Estrategia Nacional de Innovación (ENI) que debe ser vista y potenciada como una verdadera política de Estado que nos permita ir incorporando la innovación como un elemento central de todo lo que hagamos.

Instituciones: sin dudas son una de las grandes debilidades estructurales de nuestra sociedad y que en gran medida definen el buen funcionamiento de los anteriores puntos. En general, nuestras instituciones económicas (BCP, Hacienda, AFD) han logrado un importante grado de madurez institucional, con resultados concretos y positivos de gestión. Sin embargo, las demás instituciones vinculadas a lo socio-ambiental (Educación, Salud, Protección Social, Empleo, Ambiente) sufren tremendas faltas de capacidades y ni hablemos de la Justicia, una institución absolutamente clave para el desarrollo y que no logra sacudirse de la peligrosa cooptación por parte del sector político. Sin reformas importantes a nivel institucional, cualquier eventual recuperación será siempre efímera y con el techo muy bajo.

Inspiración: se trata de ese poderoso estímulo interno que surge dentro de una persona y que la anima a hacer que las cosas ocurran. Cuando esta condición está presente en los líderes y se enfoca al bien común, se activa una dinámica que puede ser transformadora y se vuelve muy contagiosa. No veo esta situación presente en nuestros principales líderes políticos, que más bien parecen preocupados y ocupados en sostener de la manera menos traumática posible el status quo. En el mejor de los casos, pueden cambiar algunas pequeñas cosas, pero están lejos de enfrentar con coraje y decisión las reformas y transformaciones más profundas que precisamos.

Eran cinco, pero le agregaría una más, Inmediatez, pues necesitamos darle sentido de urgencia a todo lo anterior. El momento de iniciar los procesos de transformaciones más profundas es ahora.