Las “cañerías digitales” de Paraguay


Publicado en: Última Hora
Publicado el: 28-03-22
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Por Gloria Ortega, socia del Club de Ejecutivos.

Hemos comprobado una vez más la muy débil estructura de desagües en el Paraguay. La misma se ve escasa, insuficiente y antigua, ocasionando graves daños, tanto humanos como económicos. Cuando más se necesita que funcionen a su máxima capacidad, es cuando más evidente se hace su deplorable situación.

En el mundo digital, estas cañerías son las redes de acceso que nos llevan hacia los centros de datos donde funcionan los servidores e infraestructura que nos permiten acceder al mundo, así como a nuestras aplicaciones del mundo digital, páginas web o redes sociales.

Al igual que en el mundo físico, estas cañerías tienen tramos que son troncales, otros nacionales, regionales, locales y la última milla que es la forma de cómo se llega al usuario. En general, los tramos troncales son grandes redes de fibra que transportan las redes de acceso hacia los grandes centros de acopio o concentradores de acceso en el exterior de nuestro país. Muchos de estos concentradores conectan con fibras submarinas, por lo que se encuentran en regiones costeras. Y al ser nuestro país mediterráneo, llegar hasta estos centros requiere muchos kilómetros de fibra troncal. La consecuencia de esta situación es que hay pocas fibras troncales llegando al Paraguay.

A nivel nacional las redes del Paraguay pueden clasificarse en redes privadas, generalmente operadas por las empresas telefónicas u otros operadores privados y la red nacional de fibra óptica de propiedad pública. Ambas redes recorren kilómetros conectando ciudades de nuestro país sin que hoy cubran aún el 100% de las ciudades, llegando hasta muchas de ellas de acuerdo a su tamaño e importancia, pero dejando de lado a las poblaciones más pequeñas que carecen de una red de fibra que llegue más cerca del usuario. Debido a esto la demanda de redes de acceso en las poblaciones rurales más pequeñas es cubierta con servicios inalámbricos, o de redes móviles o simplemente no está cubierta. Esta situación hace que las capacidades que llegan a las zonas más remotas y despobladas de nuestro país estén lejos de las capacidades mínimas requeridas para abastecer servicios digitales de educación, salud o protección social, por lo que más allá de los esfuerzos de digitalizar servicios debemos fortalecer nuestras redes con fuerte foco en la población más vulnerable y alejada.

Cuando hablamos de las últimas millas nos referimos a las tecnologías que llegan desde las redes nacionales o regionales hasta las casas o teléfonos celulares de los ciudadanos. Al ser los servicios troncales o nacionales, insuficientes en su cobertura geográfica y en sus capacidades, el aumento de la demanda de ciudadanos y empresas para tener acceso a servicios digitales y a internet hace que estos servicios se vean sobrepasados al igual que los raudales. Solo que en este caso el daño no se ve en el corto plazo, pero será enorme en el mediano y largo plazo al limitar las capacidades de acceso para el aprendizaje por medios digitales, o por videollamadas, o la telemedicina que ponga en manos de nuestra población lejana a los mejores especialistas en temas de salud y permita su diagnóstico remoto, o llegar a estas poblaciones con servicios de protección social sin intermediarios.

La buena noticia es que tanto las empresas privadas como públicas, están haciendo esfuerzos por dotar de fibra a las escuelas, comisarías, hospitales y empresas. Es de esperar que esta situación vaya adecuándose a la demanda, saldando esta deuda tecnológica que tenemos con la ciudadanía vulnerable o alejada de los centros urbanos y así superar la gran brecha digital y el estado de discriminación que todos queremos evitar.