Somos rehenes del caos


Publicado en: La Nación
Publicado el: 15-08-21
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Por Laura Ramos, socia del Club de Ejecutivos.

En los últimos días pudimos sentir como el frágil equilibrio de los derechos ciudadanos están pendientes de un hilo, a merced de quienes se creen con suficiente derecho de avasallarlos sin reprimendas posteriores. Estos que están convencidos de que sus reclamos son más importantes que los derechos de los demás, deciden poner en riesgo a gran parte de la economía y no sienten ningún afán de suavizar las trabas con las que ya de por sí debe lidiar el ciudadano en su día a día, sumando a esto, ahora además debemos lidiar con sectores que tienen objetivos particulares embarrando la cancha al resto del país.

Lo que me pregunto es: ¿por qué la ciudadanía debe ser rehén de unos pocos? Desde la ciudadanía se realizan reclamos por la injusticia de ser rehenes, con comunicados y declaraciones a través de la prensa, pero todo esto queda como un desahogo en terapia, porque lastimosamente no ejerce ningún tipo de efecto sobre el egoísmo sesgado del sector que está violando las normas establecidas para la convivencia pacífica de todos. La única manera de cuidar que cada sector no afecte los derechos de los demás es que el que incumpla sea castigado de alguna manera.

Debemos saber que al permitir que unos pocos irrumpan en los derechos de los demás, y luego queden sin sanciones permitirá dar ejemplos a muchos otros que con justa causa o no, deseen realizar reclamos con la misma metodología. Por lo que nos deja como lección que la ciudadanía en general tendrá que estar a merced de la cantidad de sectores que deseen reclamar cuanta reivindicación hubiere, sin que el ciudadano común haga valer su libertad y derecho a poder trabajar libremente dentro de la ley.

Este es un problema que seguirá por muchas generaciones más si no se cambia la metodología de negociación entre los distintos sectores económicos del país, ya que los jóvenes y niños aprenden más con el ejemplo que con la teoría que puedan aprender en las aulas sobre el respeto que deben tener los unos con los otros.

Y no debemos olvidar nunca que mi derecho no puede ir más allá de donde empieza el derecho del otro.