Una nueva oportunidad


Publicado en: Última Hora
Publicado el: 20-04-21
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Por Yan Speranza, past-president del Club de Ejecutivos.

Los niveles de hartazgo, desesperación y la crisis de confianza y esperanza siguen creciendo en la sociedad, fuertemente vinculados al peor momento de la pandemia.

Cuando hace ya un año iniciaba este doloroso proceso, nuestro país había tomado algunas medidas iniciales rápidas que resultaron positivas. La cuarentena impuesta, las medidas de cuidado como lavado de manos y uso de mascarillas y la propia ley de emergencia con una enorme cantidad de recursos disponibilizados, apuntaban en la dirección correcta.

Éramos conscientes de que teníamos que enfrentar esta crisis sanitaria con un sistema de salud con inmensas deficiencias estructurales, producto de décadas de haber abandonado la idea de construir como sociedad un bien público básico como es la salud.

El primer gran golpe a la ya menguada confianza de la ciudadanía llegó de la mano de intentos de corrupción en la compra de insumos para el sistema de salud.

Empresas privadas inescrupulosas, vinculadas a esquemas dentro del sector público que con seguridad existen desde hace mucho tiempo, intentaron aprovechar la enorme disponibilidad de recursos para sacar ventaja. Esto generó lamentables retrasos y sentimiento de impunidad y débil reacción por parte de las autoridades.

Otro golpe provino de la sensación generalizada de que los costos enormes de enfrentar esta pandemia estaban repartidos de manera muy desigual. El sector privado tuvo que enfrentar un fuerte shock, con despidos, reducciones salariales, caída radical de las ventas, reinvención de actividades y mucho sufrimiento, particularmente en el sector de las Mipymes.

No se ha visto el mismo nivel de esfuerzo en el sector público, que gracias a los préstamos de emergencia siguió en su igual condición, sin plantearse la posibilidad de acompañar el momento delicado con ajustes significativos.

Es más, la cámara de Senadores ha resuelto un aumento de salarios a determinadas personas que ya contaban con un salario importante, ¡en plena pandemia!

Hoy, en el peor momento de la pandemia por el colapso del sistema sanitario, el principal golpe a la confianza y la esperanza de la ciudadanía proviene de la tremenda incapacidad de gestión del gobierno. Especialmente en el tema vacunas, en el proceso de vacunación y la disponibilidad de medicamentos.

Por supuesto que esto es algo nuevo, pero en momentos de crisis tan profunda exigimos de nuestras autoridades un nivel de actuación diferente, pues sencillamente es lo que corresponde. ¿Por qué les cuesta tanto aceptar la oferta de ayuda y colaboración que viene profusamente desde el sector privado?

En medio de tantos golpes y tempestades, la llegada de un lote importante de donación de vacunas generó unos días de “luz al final del túnel” con el inicio del proceso de vacunación a los mayores de 85 años.

Todo parece indicar que en las próximas semanas y meses las tan esperadas vacunas irán llegando, pues los niveles de producción mundial crecen con rapidez, aparecen nuevas vacunas y los principales países del mundo ya están avanzados en sus procesos de compra y vacunación de sus poblaciones. Es decir, nos irá llegando el turno por decirlo de alguna manera.

Entonces, toda la concentración en este momento debe estar puesta en construir el mejor sistema logístico capaz de vacunar con rapidez y eficiencia a la población y asegurar la disponibilidad de medicamentos.

Hoy no se trata de disponibilidad de recursos sino básicamente de gestión. Es la oportunidad que tiene el gobierno de construir algo de confianza gestionando de manera diferente esta fase tan critica que estamos viviendo.

Dependerá mucho de la apertura a recibir ayuda y de articular esfuerzos desde diferentes sectores. Y esto a su vez depende mucho del liderazgo político para avanzar en esta dirección.

Necesitamos recuperar algo de confianza.