El algoritmo nuestro de cada día

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Por Lauro Ramírez López, socio del Club de Ejecutivos

Conjunto de instrucciones o reglas definidas que permite solucionar un problema.

Calladamente y sin llamar la atención, dado que estamos en un mundo cada vez más digital y menos “analógico”, casi todos los fenómenos que ocurren pasan por un tamiz imperceptible antes de llegar a nuestro conocimiento, que determina precisamente que incite nuestro interés.

La forma en que nos enteramos de lo que ocurre son las pantallas, del celular, de la TV o de la computadora. Las invisibles ondas de radio también.

Y resulta que quienes hacen aparecer esas pantallas encendidas ante nuestros ojos, los gigantes tecnológicos que nos dominan sin que lo percibamos, emplean los algoritmos para predecirnos, conducirnos y decidirnos hacia objetivos que ni nos damos cuenta. 

Los algoritmos son originalmente métodos para resolver problemas de forma precisa y definida, siguiendo pasos lógicos. Siendo algo tan inocuo en el ámbito de las matemáticas o la lógica, empleada en la computación los ingenieros las fueron perfeccionando cada vez más, al extremo de llegar a certezas sobre nosotros que ni nosotros mismos tenemos. Y de saber lo que decidiremos a inducirnos a decidir sólo hay un paso. Que ya dieron. Sólo falta que nos dominen completamente, avasallando nuestra libertad personal.

No hay mucho que podamos hacer al respecto, salvo darnos cuenta y decidir con libertad. Pero esa necesidad de pasarlo todo por nuestro mismo tamiz, es una exigencia desmedida en el mundo de la inmediatez. Una gran parte de los habitantes no usaremos esa vara permanente que es necesaria para juzgar nosotros mismos en todo momento, con nuestro juicio y no con el de “otros”.

Del mundo previsto por Orwell –la simple vigilancia del Gran hermano- pasamos al mundo algorítmico que termina en nuestra dominación imperceptible. Sólo nos queda la lucha permanente… contra todo lo que percibimos.