El alto costo político de cambiar las reglas


Publicado en: La Nación
Publicado el: 29-11-20
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Por Jaime Egüez, presidente del Club de Ejecutivos.

En esta coyuntura causada por la pandemia nos estamos enfocando en qué acciones pueden encaminarnos hacia una recuperación rápida y sostenida en el área económica. Considero que el sector privado es el motor más sólido que tenemos en el país para mantener el vuelo hacia mejores condiciones.

Después de toda una década de acciones que han permitido que bajemos los índices de pobreza a valores más manejables, hemos ido lentamente perdiendo la cordura a raíz de la falta de exigencia de la ciudadanía al sector político. Existen muchas reglas no escritas como la experiencia del PGN 2021, donde, aunque el Ministerio de Hacienda hizo su esfuerzo en buscar la aprobación de un presupuesto más austero, las Cámaras del Congreso incrementaron considerablemente la pesada carga de la que ya todos somos conscientes. Aumentaron los gastos corrientes, continúan haciendo crecer ministerios, municipalidades y siguen con la política de cancha libre para gastar dinero irresponsablemente, con excepción de unos pocos valientes y sensatos. Dejemos de ser hipócritas mirando a otro lado.

La versión del Senado, que ha sido remitida a Diputados, pone una condición que pueden seguir nombrando funcionarios, duplicando posiciones, modificando escalafones. Esa posición no le hace bien a los que aportamos para pagarles sus salarios. Así contribuyen para que tengamos un Estado paquidérmico cada vez más enfermo, ciego y sin ninguna sensibilidad en relación a los 2 millones de trabajadores formales.

Un Estado ineficiente que nos endeuda. Y todo porque unas 10 mil personas vienen a gritar que tienen derecho que se les niega a los demás trabajadores. Así consiguen que el Paraguay formal se doblegue a sus intereses. Debemos arrancar las reformas y conseguir que el Estado sea de un tamaño más apropiado, creciendo donde verdaderamente necesitamos personas idóneas y capacitadas como son los ministerios de Educación y de Salud.

Estas reformas implican la modificación de las reglas de juego nocivas, agresivas para todos los ciudadanos formales de este país. Son necesarias políticas destinadas a dotar al Ministerio de Hacienda de herramientas que le permitan liderar el proceso de mejoras del gasto público, exigiendo y controlando que los responsables del gasto en cada institución tengan un mapa de ahorro y recorte de gastos, lo cual es vital para instalar la prioridad del país.

Si logramos este avance tendrá un costo político significativo. Pero mientras nadie tome este costo en sus espaldas, el riesgo que tomamos es simplemente volver a una situación de países pobres. Países donde la posibilidad del Estado en incidir en políticas públicas de desarrollo es nula porque justamente “son pobres”. Entendamos… No tenemos petróleo, no tenemos gas, no tenemos diamantes… solo tenemos la fuerza emprendedora del sector privadoSeñores del Congreso, cuando la plata se termine y no tengamos más fuerza para pagarles sus derroches no nos pidan ayuda porque simplemente no les haremos más caso.

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