El turismo de las vacunas a EE.UU


Publicado en: Última Hora
Publicado el: 03-05-21
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Por Luigi Picollo, socio del Club de Ejecutivos.

Ocurre en silencio y con toda discreción… La estampida de paraguayos que van a EE.UU. a vacunarse.
Actualmente, la persona que cuente con recursos económicos no tiene la certeza de que en caso de necesitar internarse en un hospital o aun teniendo el mejor seguro médico, consiga cama y logre disponer de los medicamentos necesarios. En todos los niveles económicos el sentimiento de incerteza es total. Entonces, está el que ya se fue a EE.UU pero no lo comenta y continúa usando tapabocas y practicando el distanciamiento, o el que ya agendó su viaje y permanece ansiosamente atento a las últimas noticias y recomendaciones de cómo responder las preguntas del oficial de inmigración.

¿Cómo llegamos a esto? Al inicio de la pandemia, el problema parecía lejano, el porcentaje de mortalidad -visto desde la fría mente racional- era muy bajo. Entonces había espacio para considerar todas las teorías conspiraticias, y muchos en la duda estaban decididos a no vacunarse. Actualmente, la mayoría conoce a alguien que falleció o que padeció duramente el proceso de la enfermedad, y escucharon el enorme costo financiero que eso implicó para el paciente y toda su familia. El problema se acentuó tanto, que la percepción de mortalidad hizo un by-pass al cerebro racional y entró de lleno en lo emocional, a tal punto que hasta el más desconfiado y rebelde ahora busca vacunarse. Ya se comprende que el supuesto riesgo de las vacunas hechas a las apuradas y no totalmente probadas, continua siendo menor que el quedar a merced de la virulenta cepa amazónica o la mutación que aparezca.

La consecuencia es que a pesar de la enorme crisis que vive el sector aeronáutico, los vuelos a EE.UU están llenos, las compañías aéreas han aumentado sus frecuencias específicamente a ese país, los pasajes están carísimos, y aun así no se consigue lugar. Muchas agencias de viajes se complican improvisando asesorías en cómo pasar los filtros en el tour de las vacunas sin arriesgar sus visas, qué estados piden pruebas de residencia, en cuáles hay menos controles, el no pre-agendar la vacunación antes de llegar a EE.UU, etc. Aproximadamente la mitad de los estados norteamericanos, incluyendo Texas, Arizona y California, no exigen prueba de residencia y aceptan cualquier documento oficial de identificación con foto. Pero todo esto cambia día a día. Ya es una competencia entre los estados americanos el abrir las puertas a los extranjeros que vienen a vacunarse, pues es muy rentable.

De hecho todo está lleno en EE.UU, los hoteles no tienen disponibilidad, no quedan autos de alquiler, ya que visitantes de todo el mundo van por el mismo motivo. La reciente reanudación del uso de la vacuna Johnson & Johnson (la única que solo requiere una dosis) es motivo de celebración para los visitantes que cuidan su presupuesto. Para la economía americana el negocio es redondo, pues un turista va por la vacuna cuyo “precio” es US$ 20 pero cuyo “valor” es la vida, y en su visita se gasta al menos US$ 5.000. ¿Eso es caro? Absolutamente no, pues la alternativa es el estratosférico costo de la terapia intensiva en un hospital (de nuevo si es que consiguen cama).

Nada de esto se comenta abiertamente, puesto que no sería políticamente correcto desnudar el inhumano mercantilismo, y evidenciar conflictos entre principios morales y políticas publicas de salud. Podría complicar la renovación de la VISA del turista vacunado. Además, éticamente constituiría un abuso de los impuestos que pagan los americanos para subsidiar su propia infraestructura de vacunación, complicaría la vacunación de los estimados 11.000.000 de inmigrantes indocumentados que ya residen en EE.UU aunque no tengan ninguna “prueba de residencia”. O, incluso, hasta deja en evidencia la enorme desigualdad de privilegios entre las clases sociales en nuestros paises. Es por eso que, en medio de la desesperación, se mantiene un discreto silencio.