Es posible derrotar a la impunidad


Publicado en: Última Hora
Publicado el: 18-05-21
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Por Gloria Ayala Person, vicepresidente del Club de Ejecutivos.

Estamos tan acostumbrados a la corrupción que ya ni nos sorprende. De hecho, tristemente, ni siquiera preguntamos si será seriamente investigado y castigado algún hecho que cobre relevancia, simplemente damos vuelta la página. El Paraguay es, con honrosas excepciones, la tierra donde la impunidad se pasea con bastante libertad.

Pero aún hay algunos valientes. No son fáciles de reconocerlos porque trabajan callados para no llamar la atención, si lo hicieran serían blanco fácil para recibir riesgosas consecuencias de a quienes pretenden molestar, con sus notables actos de honestidad y destellos de esperanza de un país mejor. No están alineados con una profesión ni en un sector en particular. Al contrario, andan dispersos y discretos entre funcionarios públicos, empresarios, políticos y en la sociedad civil.

De modo que, cuando una luz se enciende y trasciende como noticia propositiva, quiénes nos sentimos identificados con la necesidad de generar cambios positivos, deberíamos levantarnos a reconocerlos y apoyarlos para llevar la antorcha hasta alcanzar la meta. Así también, deberíamos defenderlos a capa y espada, pues en sus proyectos y acciones llevan la ilusión del país que nos merecemos vivir.

Las buenas personas somos más, pero nos callamos, nos ocultamos, no sabemos organizarnos, no tenemos una estrategia para vencer a la corrupción y a la impunidad. Nos gana la indecencia porque no tenemos tiempo, no tenemos dinero, no sabemos qué podemos hacer, o simplemente ya no tenemos ganas de seguir luchando cada vez que hacemos un trámite. Aunque nos resistamos a pagar coimas, algunos terminan cediendo porque de lo contrario no contarían nunca con la licencia, autorización o permiso que se precisa para trabajar o estudiar.

La corrupción prácticamente está instalada en cada paso, proceso y trámite, disfrazada como la forma de lograr agilidad, rapidez y eficiencia entre las audaces trampas preparadas de antemano y con total conciencia.

Pero en esos destellos que iluminan de vez en cuando el negro panorama, aparecen proyectos importantes con ejes transversales de reformas claves, como:

  • Proyecto de ley de reforma de IPS (presentado por Rasmussen)
  • Proyecto de ley de Fortalecimiento de la Institucionalidad Fiscal (presentado por Hacienda)
  • Proyecto de ley de Suministro y Contrataciones Públicas (presentado por Hacienda)
  • Proyecto de ley de la Función Pública y la Carrera del Servicio Civil (presentado por Hacienda)

Profesionales técnicos han desarrollado el trabajo tedioso de identificar las barreras a las buenas prácticas, así como detectar los espacios en blanco por donde se filtran hechos delictivos y no permiten ser atrapados. Con esfuerzo y sus mejores conocimientos, han consolidado textos completos de proyectos de ley analizados con la mirada hacia el compromiso ciudadano.

Lo mínimo que podemos hacer desde el sector social y el sector empresarial es apoyarlos, darles el soporte que precisan para evitar que malintencionados y avivados modifiquen artículos a su favor, destrocen el proyecto antes de nacer, o le incorporen cláusulas que hagan inviable su ejecución.

La corrupción es una moneda de dos caras. Independiente a la profesión, si es del sector público, empresarial o social, las personas somos corruptas o somos honradas, la corrupción no es privativa de un sector. Sin embargo, el sistema está armado y estructurado intencionalmente como una hábil táctica para que nadie salga ileso, plantea un esquema prebendario y clientelar dañino a la moral ciudadana y ataca el bien común.

La crisis no es sólo de salud, no es tampoco política ni económica. Estamos viviendo una gigantesca crisis de valores éticos, donde sale a relucir quiénes somos y lo que hacemos ante las oportunidades que traen las circunstancias. Con un activo compromiso, hagamos lo posible para que triunfe el bien.