Liderar con propósito: La hoja de ruta para un Paraguay de alto impacto


Publicado en: 5 Días
Publicado el: 19-01-26
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Liderar con propósito: La hoja de ruta para un Paraguay de alto impacto

Por Raquel Dentice, directora del Club de Ejecutivos del Paraguay

Paraguay posee una ventaja competitiva que a menudo subestimamos: nuestra agilidad operativa para articular esfuerzos cuando el objetivo es claro. En un escenario global que exige proveedores confiables y mercados resilientes, esta capacidad de coordinación no es una simple virtud social, sino una herramienta estratégica fundamental para captar inversión productiva y garantizar un desarrollo sostenible de largo plazo.

Desde mi perspectiva, el sector privado es el motor de transformación por excelencia. Nuestra relevancia trasciende la generación de empleo o el aporte al PIB, ya que nuestro valor diferencial radica en la visión de negocio, la eficiencia operativa y una innegociable cultura de resultados. Las empresas son las verdaderas escuelas de liderazgo del país, encargadas de profesionalizar procesos, elevar estándares de competitividad y preparar al capital humano para las exigencias globales. Cuando invertimos en tecnología, innovación y experiencia del cliente, el retorno social se multiplica exponencialmente, superando cualquier balance financiero.

Este impulso alcanza su máximo potencial solo cuando existe una articulación real con el sector público. No buscamos una relación basada en demandas coyunturales, sino una alianza técnica de alto nivel con el objetivo de definir prioridades estratégicas, simplificar la arquitectura burocrática y sostener una hoja de ruta que trascienda los ciclos políticos. En esta sinergia, el Estado debe garantizar la institucionalidad y la seguridad jurídica, mientras que el sector privado inyecta el know-how del mercado, la velocidad de ejecución y la capacidad de innovación necesaria para avanzar. Para que esta maquinaria sea eficiente, el consenso es innegociable, requiriendo acuerdos sólidos que permitan fortalecer la infraestructura logística, asegurar la matriz energética, impulsar la formalidad. Y, asimismo, garantizar la previsibilidad económica mediante la transparencia y la continuidad de las reglas de juego.

La sinergia público-privada acelera el crecimiento nacional. Bajo reglas claras y metas medibles, el diálogo se convierte en ejecución e inversión estratégica. Este modelo garantiza la creación de empleo y el fortalecimiento del talento humano, pilares fundamentales de nuestra competitividad.

La coordinación debe ser operativa y no meramente discursiva. Debemos trabajar para que los procesos administrativos funcionen como puentes y no como obstáculos para la inversión, transformando los espacios de encuentro entre sectores en verdaderos centros de alta eficiencia, y con metas medibles e indicadores de gestión rigurosos.

Visualizo un Paraguay que escala posiciones globales cuando sus líderes ejecutan bajo una agenda técnica común; un país capaz de transformar el diálogo en acuerdos y los acuerdos en hitos de desarrollo. El empresariado es el socio estratégico natural de este proceso. Y desde nuestro rol, aportamos el compromiso y la acción coordinada necesaria para que las oportunidades de hoy se traduzcan en la competitividad y el bienestar del mañana.

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