Los desafíos que debemos afrontar


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Publicado el: 24-01-26
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LOS DESAFÍOS QUE AHORA DEBEMOS ENFRENTAR      

Con el crecimiento, al desarrollo sostenible                        

Jorge Bernades, presidente del Club de Ejecutivos del Paraguay


Cuando miramos el año que pasó, hay motivos para el optimismo. Más aún, para asumir compromisos que se traduzcan en acciones positivas. No ha sido fácil llegar a la regularidad en la economía del país. Ello, frente a la volatilidad experimentada en las décadas de los 80 y 90 del siglo pasado. Pero desde el 2003 pasamos a un proceso de estabilidad, incluso de crecimiento. Situación que se mantiene, con variaciones es cierto, pero que en el presente es alentador. Pues subimos al 6%, muy por encima de la media en la región.

El crecimiento económico del Paraguay es una realidad. Los estándares internacionales así lo confirman. Y a tal punto que llegamos a obtener el segundo Grado de Inversión. Un hecho notable, que nos orgullece pero que también supone serios desafíos. Para el gobierno, las empresas públicas y el sector privado. Y, en general, para el propio país.

Nada, ciertamente, ocurre por azar. Hay causalidades. Venimos con una política de Estado que, con acierto, logró el control de la inflación. También la estabilidad monetaria y, sobre todo, la expansión exportadora, además de una racional regla fiscal. Sobre una estrategia de previsibilidad llegamos a aumentar el PIB nominal y efectivamente la estabilidad macroeconómica. Claro está, con apoyo también del aumento de los commodities agroganaderos, principalmente.  Y ahora se suma el histórico acuerdo Mercosur/Unión Europea, que puede convertirse en un puente para la transformación estructural del Paraguay. 

Tampoco debemos dejar de reconocer el actual auge de las construcciones. El que, con un significativo desarrollo inmobiliario, está modificando la morfología edilicia de nuestras ciudades. En este campo, mucho importa la convergencia de las inversiones internas e internacionales que, con la confiabilidad requerida, no solo puede mantenerse sino acrecentar. Y de forma exponencial, para contribuir así a la modernización del país, en especial de los polos de desarrollo, que cada vez más están concentrando la población urbana. La misma que ya llega al 70%, con variadas y complejas demandas.

A partir de estas realidades, la coyuntura se presenta con impostergables desafíos. Si en efecto hemos reducido la pobreza y ampliado la franja estructural de la clase media, en mayor medida la media baja, se dispara la demanda de empleos. Y con ella, la de educación, salud, vivienda y salarios dignos. De este modo, con los requerimientos sociales, el positivo crecimiento económico debe traducirse en desarrollo. Y preciso es decirlo más concretamente: desarrollo inclusivo, sostenido y en democracia. 

Es el reto que enfrentamos por delante. Gobierno, Estado y Sociedad civil.

Con nuestro bono demográfico nos urge avanzar hacia el capital humano de calidad, tanto para un mundo que exige competitividad, innovación y economía del conocimiento. Por consiguiente, la educación de excelencia es una prioridad, Y en términos programáticos y de inversión. Lo mismo sucede con la problemática de la ocupación. Ya no solo necesitamos una mano de obra calificada, sino también mentes pensantes, creativas y con valores humanos. Así ya la universalización de la educación superior no puede seguir en la demora.

Ese imperativo adquiere una justificación mayor cuando también la industrialización del Paraguay es determinante para su desarrollo. Vivir de la materia prima ni siquiera basta para una “economía del derrame”. Ese atraso hay que superar.  La generación de una economía con valor agregado, en manufactura, tecnología y productividad, es la diversificación que ya ayer necesitábamos. Sin esa transformación se agravarán los problemas sociales. Y al Paraguay le sobra energía limpia para impulsarla.

Por supuesto que para avanzar hacia el desarrollo igualmente hay que superar el déficit en infraestructura y transporte. A propósito, es de esperar que los proyectos viales en curso se realicen. Aceleradamente y con la calidad imprescindible. En relación al transporte, hasta para los trenes eléctricos existen planes de cooperación inmediata de países amigos. Solo falta decisión.

En fin, en materia de crecimiento estamos bien. Incluso superaremos el 7%. Pero si aplicamos los planes y necesidades para el desarrollo, llegaremos al 10%, y sostenidamente. Así, el desarrollo es posible.  Este año lo vamos a demostrar.  


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