Los problemas de la desigualdad

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Hector Sosa Gennaro, socio del Club de Ejecutivos

La falta de una sólida institucionalidad es el origen de las desigualdades.

No existe ninguna duda de que las causas de la desigualdad tienen su origen en tres pilares fundamentales: social, cultural y económico. Y que afecta principalmente a países en vías de desarrollo, con el agravante de la pandemia, que ha disparado todo el sistema, sin ninguna posibilidad a la fecha de medir las consecuencias de este fenómeno.

La principal característica de los países ricos para enfrentar este flagelo  son las instituciones que realmente funcionan, tales como el Parlamento, los órganos administrativos y el Poder Judicial. Estos aparatos del Estado se destacan por ser justos, predecibles y funcionales. Es fundamental en este sentido  que las instituciones del Estado sean inclusivas. Vale decir, que las mismas beneficien a la poblacion en general, y no sean selectivas, en el sentido de favorecer solo a un pequeño grupo.

La desigualdad social es un fenómeno principalmente arraigado en America Latina, por las características mencionadas. Pues a diferencia de lo que ocurre en los países avanzados, el secreto de la riqueza es convertirse en un “emprendedor”, mientras que en los países en vías de desarrollo la forma para llegar a dicho objetivo es formando monopolios, y con el discrecional apoyo político.

Nadie tiene la “varita mágica” para enfrentar esta situación tan sensible. Pero definitivamente para luchar contra este flagelo hay que invertir en cooperación y desarrollo, establecer sistemas fiscales justos para todos y facilitar el acceso del pueblo a los servicios públicos básicos. Además, reestructurar todo el sistema educativo para universalizar ese derecho a la educación, requisito fundamental para alcanzar cualquier objetivo.