Nadie cuida la imagen del presidente

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Por Katy Guillen, socia del Club de Ejecutivos.

Desaciertos en comunicación dejaron flancos a la manipulación y desinformación. 

Una de las acciones más significativas, de los últimos tiempos, en la lucha contra el EPP perdió el foco y se convirtió en un lastre más para la imagen presidencial, por una suma de desaciertos que ponen en evidencia que nadie cuida la imagen del presidente.

La figura de un presidente, de la investidura, más allá de quién la ostente, debe ser cuidada y blindada, porque finalmente es la que representa a todo el país.

Las movidas comunicacionales que pretendían, presumiblemente, ubicar al presidente en el momento de mostrar un logro significativo contra un grupo criminal tuvieron efectos disímiles. Su presencia en el operativo debía darse en base a la certeza y no a suposiciones sobre sus resultados.

No puede ubicarse a la figura más relevante de un país en un escenario de enfrentamiento portando un arma, símbolo de violencia, sobre todo cuando en él han caído dos niñas, independientemente de su participación en las filas del EPP. La seguridad del presidente debe estar garantizada con elementos de protección, no de combate.

Parte fundamental de un operativo debe ser justamente planificar cómo se comunicará a la opinión pública los resultados positivos y con mayor razón los negativos. Esta planificación apunta a que esta pueda recibir información pronta, confiable, y oficial, que no deje flancos a la desinformación y a la manipulación.

La muerte de dos niñas, más allá de su rol en el operativo, requería también un tratamiento cuidado y humano; identificación cierta y un entierro digno. Pocas cosas merecen una comunicación más fina que la muerte de unas niñas, porque muestra el valor que se da a la vida, un aspecto esencial que nos diferencia como sociedad de los grupos criminales.