Nadie realmente se hace solo


Publicado en: 5 Días
Publicado el: 02-02-26
/ / Nadie realmente se hace solo

Nadie realmente se hace solo

En realidad, somos el resultado de varias influencias

Por Christian Kennedy, socio del Club de Ejecutivos


Escuchamos y leemos grandes historias de las personas que “se hicieron solas”. Y, a la vez, se las presenta como grandes héroes que batallaron solos contra adversidades casi únicas. Es un logro digno de biografías, destacado tanto en el mundo de los negocios como en ambientes familiares.


Si hacemos doble clic a esto, no es tanto así. Esto lo digo, sin sacar mérito al logro.


Si bien algunos han tenido que partir desde atrás, con menos recursos, menos apoyo, o menos oportunidades, hasta los más grandes de la historia han tenido personas o fuentes de fuerza, inspiración, aprendizaje, o ayuda de algún tipo.


Si preguntamos a estas personas, probablemente puedan recordar varios momentos donde fueron inspirados, ayudados o impulsados con distintos gestos o lecciones.


No necesariamente de manera directa siempre. Quizás a través de un libro, una acción inspiradora, quizás meramente por ver dónde está alguien y utilizarlo de ejemplo.


Somos todos resultados de influencias varias. Nuestro ambiente, nuestras familias, amigos, maestros, lecturas, redes sociales, etc.


Incluso, lo que nos impulsa puede no ser una situación positiva. A veces, una persona que causa incomodidad, molestia o hasta daño, nos inspira a ser todo lo contrario.


Por eso, cada día, en cada espacio nuevo, en cada obstáculo, es nuestra labor buscar ejemplos, mentores y comunidades que nos eleven, para que podamos ver más lejos, sobre hombros de gigantes.


La narrativa del “self-made” puede inspirar, pero también puede engañar: nos hace creer que pedir ayuda es debilidad, cuando en realidad es estrategia.


Si querés crecer de verdad, dejá de preguntarte cuánto podés hacer solo, y empezá a preguntarte quiénes son tus gigantes: a quién vas a escuchar, a quién vas a pedirle una conversación, qué vas a traer a la mesa, qué hábitos necesitás.


Nadie realmente se hace solo. Y quizás por eso tiene tanto sentido el proverbio africano: si querés ir rápido, andá solo. Si querés ir lejos, andá acompañado


COMPARTE ESTE ARTÍCULO