No callemos: que vuelvan los 3

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Katy Guillen, socia del Club de Ejecutivos.

Mientras sigan secuestrados, no se puede decir que existe libertad en Paraguay

En tres momentos diferentes, 5 de julio de 2014, 12 de octubre de 2016 y el 9 de octubre de 2020, la vida de tres familias cambió radicalmente. Su existencia se llenó de dolor, terror, incertidumbre. Edelio Morínigo, Félix Urbieta y Oscar Denis fueron secuestrados en esas fechas movilizando a todo el país.

Hoy, todos tienen en común el silencio que los rodea, el sufrimiento de padres, hijas, hermanos, fallidas estrategias del aparato de seguridad, el descreimiento que genera la FTC, y el casi olvido de la gente. Y entre todos, este último, no es el menor.

Pocos días atrás vi nuevamente las expresiones de dolor de las familias, y ese dolor me golpeó porque también los había dejado de tener en mente. Y mi olvido, estoy segura, es el de la mayoría. Desde la perspectiva de un comunicador, olvidar, no hablar de algo, equivale a dejar de existir.

Y recordarlos, hablar de la realidad de estos tres paraguayos, es la única esperanza que pueden abrigar sus familias de volver abrazarlos algún día.  Si no hablamos, los criminales que los retienen están seguros; si no pedimos, la FTC seguirá en la comodidad de las estrategias fallidas; si no exigimos, las autoridades seguirán dormidas.

Por eso me uno al clamor de Obdulia y Apolonio, de Bea, Silvana y Lorena, de Norma y Liliana: Que vuelvan los tres. Y cuanto más seamos, y más alto levantemos la voz, las autoridades sabrán que no traerlos a casa será un fracaso más. Y les sumará el aplazo en la tarea de velar por la libertad de los paraguayos.