No permitir que el barranco nos lleve

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Por Jaime Egüez, Presidente del Club de Ejecutivos

En la región, y en casi todos los países del mundo, el Covid-19 ha puesto a prueba la capacidad de los responsables de políticas de Estado en articular medidas para recomponer las áreas afectadas por la pandemia. El Paraguay no ha sido la excepción y lo ha hecho muy bien en su momento. Pero entendamos que esto es como transitar en un camino lleno de irregularidades que pueden, en algún momento, llevarnos al barranco.

Hemos pasado bien los primeros meses el desafío de un camino que a muchos países está hundiendo en situaciones extremas. Las que acaban siendo el detonador de protestas y deterioro de las condiciones de vida de sus ciudadanos. Estamos en un punto bisagra y requerimos que los senadores pongan toda su capacidad de entender el punto de peligro y no de no retorno. Deben evitar que nos desbarranquemos. En la cuneta nos será mucho más difícil salir.

El PGN 2021, a ser aprobado por los senadores, tiene dos factores que son vitales para nuestro futuro. Entender que los gastos corrientes no pueden ser incrementados ni un guaraní es vital, punto que los diputados no entendieron correctamente. No se trata de disponer de fondos, se trata de que no habrá fondos. El sector formal es el único que aporta impuestos para pagar los gastos corrientes, y alcanza un 60% de la población activa. Este dato debe alertar que la sostenibilidad será durísima en los siguientes años.

El Covid ha destrozado muchos sectores que eran formales e incentivó que el informal continúe en esta dimensión oscura de la economía, exigiendo servicios del Estado, pero sin aportar nada. Esta es la realidad que enfrentamos para la ejecución del PGN 2021.  Por otro lado, otra cuestión crítica que deben administrar los senadores es que ya se viene alertando que los gastos de capital han sido recortados en el PGN 2021. Sin embargo, el nivel de solicitud de préstamos en dólares se va incrementado aceleradamente en los últimos meses y con planes de continuar en el siguiente año. La explicación es que necesitamos dinero para recuperarnos. Y aunque esta lógica sea entendible, solicitamos a los senadores poner un freno a esta inercia. No creemos que el país solo pueda recuperar su dinámica de crecimiento únicamente a partir  de la inversión pública, que paradójicamente será menor que la del 2020.

La realidad es que, según los datos del BCP, el Sector Privado --con los estímulos adecuados, eliminación de barreras estructurales antiguas, potenciación de las obras Publica/Privadas-- va a invertir entre tres a cinco veces más que el Estado. Pero con una gran diferencia. La deuda del Estado la pagamos todos y cada vez se gasta peor. La deuda privada tiene un responsable de buscar eficiencia y capacidad de retorno que no nos refrenda a todos su riesgo. La lista de fondos de inversión del exterior, que pueden hacer una diferencia enorme en el crecimiento de nuestra economía, busca seguridad en las decisiones de Estado que justamente se construyen en el Ejecutivo y en el Congreso.

Entender que por ejemplo el sector inmobiliario pudiera tener casi 400 millones de dólares de micro inversores, depende de que encontremos los mecanismos para que este flujo pueda entrar ordenadamente al país, y así potenciar un área que nos permitirá salir de la crisis rápidamente. Los senadores deben exigir al sistema de gobierno, incluyéndose ellos mismos, una política que atienda que debemos bajar el déficit fiscal a como dé lugar. Los gastos corrientes deben bajar en los siguientes años.  

Un año excepcional no tolera políticas que nos lleven a caer en un barranco y sin saber cuándo vamos a salir.  No permitir ninguna ampliación de los gastos corrientes y no permitir un endeudamiento adicional a lo ya establecido hasta la fecha, son decisiones de sentido común y patriotismo básico para los senadores. Pueden ser lo más pragmáticos que quieran, pueden discutir en facciones diferentes, pero lo único que exigimos es “no nos manden a la cuneta”.