Opiniones o argumentos


Publicado en: Última Hora
Publicado el: 03-08-21
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Por Jaime Egüez, presidente del Club de Ejecutivos.

De alguna manera necesitamos construir el modo de analizar, debatir y sobre todo aportar positivamente a un tema que tenga incidencia nacional. Nos vemos abrumados por posiciones que obedecen a sesgos particulares, que lejos de ayudar a definir una posición que permita construir un debate positivo, solo aportan desconfianza, destrucción de capacidades de acuerdos. Y hasta la imposibilidad de tener un camino claro de acción.

Corremos el riesgo del que antes de la salida de una carrera de 100 metros pueda ser víctima de un tiro en el pie por parte de nuestro propio equipo preparador. Temas como las normativas de Gafilat, como la renegociación del Anexo C, como la producción de soja sustentable, la deuda externa, las Cajas Fiscales, la defensa de las leyes, temas que deberían ser transversales en la construcción de un plan nacional de acción destinado al crecimiento y sustentabilidad, son sin embargo escenarios de lucha de individuos que solo buscan el estrellato y la popularidad mediante el insulto, la descalificación y el extremismo.

Da la sensación que la reflexión, la búsqueda de los datos que puedan ser verificados y la construcción de evidencia quedan en un tercer plano. Ello, porque la verdad es lo que menos importa, puesto que lo que sirve es instalar una posición que sostenga un interés particular que puede tener diversos trasfondos.

De alguna manera deben comenzar a tener preponderancia las posiciones analíticas, las posturas con un respaldo que pueda ser debatido en un contexto público. Paraguay no puede ser el ring de lucha de las tapas de diarios donde debemos elegir en creerle a un funcionario que defiende un marco jurídico contra otro funcionario que defiende su derecho de interpretar la ley. Y aún más, debemos elegir con qué tapa de diario nos quedamos o con qué noticiero central ver. Así, porque las posiciones son totalmente opuestas.

Construir institucionalidad positiva es un trabajo paso a paso. Pero definitivamente es un camino de construcción y no de destrucción. Dentro de lo que aporta el escenario de los medios hay gran diversidad de opciones. No obstante, me gustaría ver muchos más escenarios de debate con datos verificables, y que construyan una posición para un debate positivo. Al debate sobre opiniones deberíamos dedicarle espacios críticos, porque las simples opiniones no pueden ser base de construcción de criterios y de planes de acción en los escenarios de poder.

Una opinión deja de serlo una vez que tenga un respaldo de datos y en ese momento se convierte en un argumento. Un argumento al estar basado en un hecho probado o por lo menos verificable puede sí ser usado para un debate constructivo. Podemos no estar de acuerdo en muchas percepciones subjetivas sobre la realidad nacional, pero no podemos estar tan distantes cuando analizamos un dato concreto.

La construcción de planes de acción positivos para generar un avance en cualquier punto de interés nacional demanda dejar los egos y los deseos de estrellato de los interlocutores en los armarios de la casa. Demanda estar dispuestos a construir un argumento común, aun a pesar de mi opinión,- porque los datos pueden indicarme que estaba equivocado. Y es aquí el mayor desafío, la falta de humildad de muchos de los interlocutores con poder para reconocer que pueden estar equivocados. Pero no solo es la falta de humildad, sino es la perentoria necesidad de no dejar de lado sus intereses personales que en la mayoría de los casos tiene al Paraguay como un gran ausente.

Nuestro país necesita escenarios seguros para el debate, para la construcción de políticas públicas que nos sirvan para continuar creciendo. Debemos superar la desconfianza y construir mayor visibilidad de espacios seguros basados en datos y no en opiniones. Y necesita construir con personas que pongan al país en primer lugar y no a su egocentrismo.