Paraguay 2026: entre el boom económico y la transformación del crecimiento en desarrollo


Publicado en: La Nación
Publicado el: 15-12-25
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Paraguay 2026: entre el boom económico y la transformación del crecimiento en desarrollo

Laura Ramos King, Directora del Club de Ejecutivos del Paraguay


Paraguay iniciará el 2026 con un panorama económico que llama la atención en la región. Las proyecciones oficiales sitúan al país entre los de mayor expansión en Sudamérica, con un crecimiento esperado cercano al 5,3 % este año. Este dinamismo no solo destaca frente a los vecinos, sino que abre una conversación clave para el empresariado: ¿cómo convertir el buen momento económico en un salto estructural hacia el desarrollo?

Los indicadores recientes muestran que las importaciones de bienes de capital, insumos industriales y tecnología están en aumento, señal de que sectores como la agroindustria, la manufactura y el procesamiento de alimentos se modernizan y ganan músculo. Si acompañamos esta tendencia con políticas sectoriales adecuadas y con inversión privada estratégica, Paraguay podría convertirse en un hub productivo del Cono Sur, menos dependiente de la exportación primaria.

Nuestro país también se mantiene atractivo para la inversión extranjera: leyes fiscales competitivas, costos operativos favorables y una mano de obra joven son ventajas que, bien gestionadas, pueden atraer capital para nuevos proyectos. En un escenario global desafiante, Paraguay vuelve a ubicarse en el radar como plataforma de expansión para empresas regionales e internacionales.

Sin embargo, toda tendencia ascendente tiene su contracara. Crecer no es suficiente si no se generan oportunidades que lleguen a más paraguayos, si no se protege el entorno que sostiene nuestra producción o si seguimos exportando riqueza sin ampliar exponencialmente el valor agregado en el país. El desarrollo sostenible —económico, social y ambiental— debe ser parte del diseño estratégico del sector privado.

Aquí aparece un rol protagónico para el empresariado: liderar la diversificación, la innovación, la formalización y la integración de talento. Invertir en productividad, tecnología y educación no es solo responsabilidad pública, sino también una apuesta de negocio de largo plazo.

El 2026 nos plantea una decisión colectiva: seguir celebrando porcentajes de crecimiento o comprometernos con un cambio de categoría como país. Convertir el “boom económico” en futuro sostenible con vistas al desarrollo requiere ambición, visión y decisión empresarial. Es momento de que el sector privado asuma ese liderazgo también.

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