Por Laura Ramos, Socia del Club de Ejecutivos del Paraguay
En los últimos días se ha dado una combinación de factores que alteraron la estabilidad civil en un país de mucho peso para el mundo. La elección presidencial realizada en los Estados Unidos ha parado al mundo entero, y esta potencia sigue demostrando su poder e influencia en el destino de más de una nación.
Primeramente, el simple hecho que un país donde las instituciones son fuertes y con una democracia madura tenga procesos electorales donde se sigan discutiendo días después la validez de sus resultados nos deja a todos con una sensación de desesperanza, ya que los países menos desarrollados tenemos como ejemplo al hermano mayor del norte. ¿Qué podemos esperar de economías más simples y con menos educación electoral sobre cómo mejorar el sistema democrático?
Debemos aprender a evaluar las consecuencias de un proceso electoral donde la decisión del pueblo no sea respetada, donde no se produzca un consenso sobre los resultados y se generan crispaciones sociales que en vez de ser una fiesta cívica se provoquen enfrentamientos y desmanes. Cualquiera sea el resultado no será auspicioso para ese país, si este está teñido de un manto de dudas y de falta de credibilidad en sus conteos.
Debemos aprender, tanto en la clase política como en sociedad civil, a respetar el voto popular y debemos dar fortaleza a las instituciones para que estas cumplan su rol fundamental de dar los cimientos necesarios para contener cualquier intento por violarlos. El futuro de las naciones está radicado básicamente en la elección de sus líderes, quienes por un periodo de tiempo deciden su destino. Y es muy notorio cuando grandes líderes cambian el rumbo de este para bien, así como otros los han torcido y truncado por varias generaciones.
La elección de líderes que llevan adelante el destino de tantos ciudadanos debe ser un proceso inmaculado, cuidado y protegido por todos, ya que es de interés supremo que concite confianza y llegue a buen puerto sin tormentas que dañen su barco antes de zarpar siquiera. No me imagino cómo será el diario del lunes –al decir de la jerga popular-- con un presidente electo no reconocido por el adversario, con demandas de fraude o con levantamientos sociales por indicios de no haber sido tan claros en los conteos. Ojalá quien fuere electo como capitán de este gran barco que es Estados Unidos de Norteamérica sea lo mejor para esta gran nación, puesto que, como dije en un principio, el mundo está en pausa debido a que muchos dependen de ello.
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