Sin visión acordada no prospera un país


Publicado en: Última Hora
Publicado el: 26-05-21
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Por Jaime Egüez, presidente del Club de Ejecutivos.

Estamos transitando por meses muy complicados. Y por momentos tenemos espacios tensionados debido a la frustración de no atinar el camino que nos demuestre que estamos avanzando en atender las prioridades de la agenda país.

Cuando trabajamos en planificación, y sobre todo en el análisis de contexto, tener una visión acordada es vital en el equipo para aspirar al éxito. Lo desafiante para una nación es que el equipo está conformado por tantas colectividades --algunas muy visibles, otras no tanto--, pero que a pesar de las diferencias deberían forman parte de la construcción de un país sustentable en el tiempo. Ser de estas élites es ser parte de las personas que tienen la capacidad de volverse representantes de un colectivo social que necesita ser escuchado.

Hoy en plena pandemia hemos visto aparecer tantos grupos que han elegido libre y espontáneamente a personas que los representan. Y ya forman la “nueva élite”, en tanto grupo de personas selectas por su capacidad de pensar, reflexionar y proponer alternativas de soluciones a problemas del país. Esta “élite” aún no ha encontrado el modo de articularse en una visión acordada que le dé fuerza para poder empujar la República hacia una dirección constante que produzca cambios concretos y sustentables.

A raíz de esto tenemos los espacios de frustración porque las élites instalan sus intenciones en el debate público sin acordar intereses comunes con las otras personas representativas de otros grupos. Vemos algunos signos alentadores en varios colectivos, pero aún nos falta mucho. En especial, que las “élites del Paraguay” entiendan cómo interactuar con las “elites del Poder”, compuestas por personas que detentan el poder fácticamente y otras que toman decisiones bajo mecanismos institucionales como son varios actores de la élite política.

Voy a detallar algunos ejemplos. Tenemos por un lado grupos representados y organizados que reivindican acciones concretas para ayudar al sector privado de servicios y las MiPymes, sectores que tienen como interlocutores para conseguir sus intereses a élites políticas y a élites gubernamentales. ¿Cómo se dan los espacios de interacción sin mediar un interés particular? Siempre y toda vez que trabajen en poder alinear un interés que les sirva a ambos. Sin embargo, la dificultad de arribar a un acuerdo es el que genera la frustración.

Tenemos ejemplos diversos en cuanto al mismo desafío, como es el de la mejora del gasto público antes de construir más impuestos, donde élites diferentes trabajan para poder articular con la élite administradora del Estado un interés común que pueda conseguir que la iniciativa se apoye. Como último ejemplo indudablemente están las élites que trabajan con la intención de conseguir que la educación pública y la privada tengan una mejora substancial en las métricas de resultados. Ello, con el fin de invertir en lo más importante para un país que son sus futuros miembros productivos. Mas este idéntico propósito choca en realidad con las intenciones del “cómo” de otras élites que hoy están en el poder administrativo.

Cambiar esta dinámica de frustración en el “cómo” tiene una opción bastante a mano disponible para todas las élites que están trabajando. Acordar un “interés sobre las intenciones particulares de cada élite” es una opción concreta. Pero el responder a una visión de acordar sobre el interés mayor, el de supra-intenciones, es quizás el mayor esfuerzo que debemos hacer en estos meses.

Hay grandes desafíos, muchos frentes, gran despliegue de seres humanos detrás de importantes reivindicaciones. También hay muchas personas en la élite administrativa trabajando en destrabar los procesos que no nos permiten acordar intereses comunes. Entonces, trabajemos poniendo un interés claro y orientado a buscar un Paraguay sustentable y digno. Con más transparencia y cero márgenes para la corrupción sea del lado que sea.